sábado, 19 de junio de 2010

Alegoría de Hispania


Uno de los recursos iconográficos tomados del legado clásico más recurrente ha sido la Alegoría de Hispania. Durante las dos repúblicas se prodigó especialmente y es, seguramente, a lo que más se asocia hoy en día.

La primera representación de Hispania surgió en la República romana, en el 81 a. C. y consistía en una cabeza de mujer sin más atributo que la leyenda HISPAN. No obstante, el modelo que se consolidó y que ha llegado a nuestros días es el que fijara Adriano.



Se trata de una figura femenina con una túnica larga, coronada con laurel u olivo, reclinada hacia la izquierda, con su brazo izquierdo sobre unas rocas, que podrían hacer referencia a los Pirineos. Con su mano derecha sostiene una rama de olivo. A los pies de la figura aparece un conejo, como referencia a la etimología de la palabra Hispania (tierra de conejos)





Con distintas variaciones, Esta alegoría nunca ha sido abandonada desde que se formara su heredera España un milenio después de la caída de Hispania.


Y hoy en día sigue usándose, como es más que simbólico el ejemplo de ser la imagen que acompañara a la última acuñación de la peseta y consiguiente desaparición de ésta. El modelo se ha variado ligeramente y es el fijado por Isabel II, donde se ha eliminado el conejo, la corona es mural y se ha añadido el peñón de Gibraltar.

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