Sala capitular del monasterio de Santa María de Sigena. 1200 Las pinturas murales de este conjunto destacan (destacaban) especialmente por su fuerte naturalismo, preludio del gótico. La realización se encangó a pintores británicos que desarrollaron un esquema de corte bizantino, de ahí el fuerte clasicismo que emana incluso en los desnudos. La sala en sí se asimilaba a las iglesias bizantinas del sur de Italia, dándole un aspecto ecléctico la influencia mudéjar de su arquitectura.

Esta estancia fue incediada en las destrucciones masivas de arte religioso durante la guerra civil. El suntusoso artesonado mudéjar se desintegró y, afortunadamente. parte de las pinturas pudieron ser recuperadas. Los daños del fuego destruyeron la policromía, haciendo imposible hacerse una idea hoy de la espectacularidad del conjunto.






Los cuentos de hadas tienen como premisa el estar ambientados hace mucho tiempo en un lugar muy lejano. Es una manera de no ubicarlos ni en el tiempo ni en el espacio. sin embargo hay tendencia a ambientarlos durante la edad media. Walter Crane, decimonónico artista británico, estuvo en consonancia con las influencias de su época. Esto es el simbolismo, el arte oriental y, en su caso de una manera muy pronunciada, el arte clásico. Así, ambientó la historia de la Bella durmiente como si de una leyenda mitológica se tratara, algo muy llamativo para una sociedad que tiende a mirar al gótico en estos casos.