



Esta obra ha estado considerada como una de las escasas esculturas que nos han llegado del arte carolingio. No sólo es excepcional por esta "orfandad", sino por haber sido un quebraddero de cabeza para la historiografía, que no terminaba de contextualizarla. Los últimos estudios han determinado que de carolingio sólo tiene la cabeza. El cuerpo del jinete es de época bizantina y el caballo es o bien griego o bien romano.
De ser correcto este puzzle, haría que tomara mayor importancia que desde siempre hubiera sido visto como un todo unitario. Esto es debido a que lo clásico es un espíritu independiente de una época, de una cronología. Estamos ante una obra que, en principio, sólo tiene de clásica el animal. Y sin embargo en su totalidad se ha percibido desde siempre como clasicista. ¿Qué ha hecho que una obra cuya mitad es medieval se haya vista como un todo clásico?
El cuerpo de CarloMagno (perteneciera a quien perteneciera) se quiso hacer clásico en época bizantina.
El busto de CarloMagno se quiso hacer clásico en época carolingia.
Esto ha hecho que al unirse las tres partes, se vea como una sola. Y siempre clásica.
El capitel de la Oristíada simplifica la narración por motivos de espacio. No es podible desarrollar toda la historia del friso en tan pequeño espacio, pero se reconoce bien los elementos que ha tomado de la obra original.
Estas diferencias de composición hacen ver que el escultor no conocía el significado de la escena original. Sobretodo le delata el equivocarse al confundir a la nodriza huyendo con la asesinada. El no diferenciar bien qué furia pertenece a qué escena hace suponer que no era consciente de que la narración original estaba compartimentada en capítulos y/o cuales eran estos.
No obstante, es obvio que el escultor fue consciente de que el sarcófago mostraba una escena pagana y así la representó en el capitel, aunque no conociera exactamente el capítulo religioso que narraba. Esto es lo más importante de la obra. La temática es pretendidamente mitológica. Y todo esto siglos antes del Renacimiento italiano.
El Maestro de Frómista-Jaca trasladó el estilo y la iconografía del sarcófago al capitel, si bien desconocemos si sabía del contenido de la historia representada. Sea como fuere, involuntario o no, estamos nada menos de ante una representación mitológica en el siglo XI. Todo ello precisamente en el marco de una iglesia y cuatro siglos antes de su "descubrimiento" en la Florencia renacentista.