martes, 5 de octubre de 2010

Rectificación


Hace no demasiado recogía en este blog las palabras del escultor británico Alexander Stoddart que rezaba: "El Siglo XIX no es un periodo, sino un estado mental"

En su momento me pareció una frase coherente y bastante lúcida, pero desde hace poco (y visto el giro del blog se puede intuir), ya no puedo estar más en desacuerdo.


En primer lugar porque entiende que el clasicismo en el arte desapareció en el Siglo XX y eso no es del todo correcto. Hay muchos casos de artistas clásicos y académicos durante el pasado siglo. Estilos, incluso, y vuelvo una vez más al Art Decó. No hay que refugiarse en el siglo XIX para hacer arte clásico.


Igualmente, es imposible retomar un estilo, una categoría artística, una concepción de arte en un punto cronológico determinado. El mundo, la sociedad y el artista contemporáneo no tiene nada que ver con el de 1900. No se puede hacer un arte como si el siglo XX no hubiera existido, porque lo que somos hoy es una consecuencia de esa centuria. Hacer algo a lo decimonónico en la segunda década del siglo XXI sería en todo caso un ejercicio de estilo. Sólo eso. Haremos arte clásico no como si las vanguardias no hubieran aparecido, sino precisamente por ello.

En segundo lugar porque se refiere exclusivamente a un aspecto formal. El clasicismo es una voluntad artística. Es querer hacer algo clásico. En modo alguno es retrotaerse a un periodo antiguo porque de esa manera se obvia la principal característica de lo clásico: La atemporalidad. Hacer algo a la manera clásica no es hacer algo a la manera antigua. Los cinquecentistas se equivocaban también cuando decian que hacer algo clasicista era hacerlo a la maniera antica. Era hacerlo a la maniera eterna.


El siglo XIX sí fue un periodo. Querer hacer algo clásico es un estado mental. No es lo mismo.


Y hacer una obra como se hacían en el siglo XIX no es hacer una obra clásica, sino hacer una decorado clásico, una escenografía.


Algo clásico es, por encima de todo, algo elegante, mesurado, bello e idealizado. A partir de ahí la forma es casi lo de menos, porque con esas premisas siempre será clásica.


Resumiendo: Lo clásico no es una cuestión decimonónica a recuperar tras ser sesgada con las vanguardias. Es hacer hoy algo que por los siglos de los siglos seguirá siendo un arte que se sentirá como propio. Un arte que las siguientes generaciones no sentirán nunca pasado de moda, nunca ajena, pase el tiempo que pase. Siempre eterno. A ver si Picasso & Cia podrán decir lo mismo.

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