miércoles, 21 de octubre de 2009

Los ismos, por Holly Golightly





Entrada de Holly Golightly en el blog http://coolandchic.blogspot.com/ acerca de las vanguardias artísticas. Se trata de un blog sobre moda que toma colecciones de ropa o pasarelas, o moda en general como referente para tratar temas muy profundos, muy bien argumentados y exquisitamente redactados.



Los ismos.



No me siento particularmente atraída con el fenómeno ismo. Suelen ser proselitistas y pedantes e imbuir de fanatismo y religiosidad malentendida cualquier concepto sacado del más directo ateísmo sino, de la ética nihilista del desinteres. El ismo es un concepto recalcitrante y obsoleto surgido de la sociedad pequeñoburguesa que desea escaparse.


El ismo suele designar una corriente de pensamiento o de acción que suele enlazar más con el horror vacui artístico que con una doctrina filosófica asentada sobre sólidos principios morales que pretenden echar al traste lo establecido. De alguna forma, los seguidores de los ismos, los istas son una especie de decoradores.


Ordenan lo que ya está hecho a base de doctrinas nuevas que reafirman el movimiento pendular de las pulsiones de la historia. Arriba abajo. Bueno malo. Bonito feo. Antiguo moderno. Blanco negro. ¡Un coche de carreras es más hermoso que la victoria de Samotracia!


Normalmente, el problema de los ismos es que son fingidos. Los anarquistas son sólamente idiotas con problemas de autoridad. Los surrealistas son burgueses comformistas que quieren dejar de serlo pero cobrando cheques. Las estilistas son arquitectos de la belleza y el buen gusto que carecen de ingenio y de perspectiva. Y la actitud es interesante.


Es lo que ocurre con Viktor And Rolf. Pretenden escandalizar y no se dan cuenta de que escandalizar no es un objetivo.


El escándalo por el escándalo es un espectáculo vacío. Escandalizar es muy sencillo. Desnudos. Sexo. Drogas. Mensajes subliminales. Temas controvertidos. Modelos gordas. Enanos. Abandonados de la sociedad. Temas tabú y tópicos dramatizados. Tragedia o hipocondría. Caos. Orden. Liminal. Subliminal. Eliminal. Prohibido.


Ése es el verdadero problema de los ismos. De las realidad paralelas que no tocan en ninguna realidad. El problema de los ismos es que carecen de un fundamento. Están asentados sobre unos pilares frágiles y practicamente inexistentes que los hace ser un mero cúmulo de sueños, en el mejor de los casos y, en el peor, mera propaganda demagogica.

Los imos y sus seguidores, los istas, suelen ser efectistas. Quieren dar golpes de efecto. Tracas finales. Quieren hacer de cada momento una apoteosis y no se dan cuenta de la importancia de las pequeñas cosas. En el panorama de la moda, YSL decía que lo díficil no era sorprender sino vender una americana negra, lisa, elegante, encajada al cuello y a los hombros temporada tras temporada para la misma clienta.


En el panorama del arte, los ismos inundaron los museos, las exposiciones y la Teoría Artística y De Las Artes Visuales con disparatados modelos que no añadían nada y que eran meras repeticiones de un mismo acto cuyo fin era únicamente escandalizar. El problema de los ismos, también la política, es que se convirtieron en arengas.

En arengas sin sentido, para ser más exactos. No ofrecían nada. Solamente dividían al mundo en dos bloques. Los In y los Out. Si eras del grupo, entendieras o no algo de tal doctrina estabas en la onda. Si no pertenecías al grupo, los del grupo eran unos ¿? y los que no pertenecíais a ese pero sí a otro, erais los verdaderos iluminados.


Siempre me pregunto qué les pasa a los iluminados autoproclamados.

Creo que el problema está en que uno no sabe si arriba es abajo o viceversa.


Y si hay cosas especiales, son eclipasadas por el absurdo.

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