
Las vanguardias nacieron con el inicio del S. XX. Esa especie de "Arte anti-Arte", que rechazaba todo el trabajo precedente (Al menos, tal y como se entendía formalmente) tuvo en 1916 un primer revés: El estallido de la primera guerra mundial. El horror que sacudió Europa hizo que el mundo del arte se replanteara el camino que estaba siguiendo y si no estaban creando un arte esteril. Al fin y al cabo, las épocas de crisis no son tiempos para la experimentación, sino de ir a lo seguro.
En menos de dos décadas, el arte europeo volvió a vivir un renacimiento del arte figurativo que derivó en un segundo periodo del arte moderno, pero esta vez representativo (Surrealismo, Dadaísmo y, fuera de las vanguardias, el siempre ignorado Art Decó) A esto se le llamó "El regreso al orden".
Incluso el rey de la Vanguardia, Picasso, volvió al arte figurativo (como la obra que ilustra esta entrada, de 1916)
Curiosamente, la segunda guerra mundial provocó la reacción contraria, dando como consecuencia una radicalización del arte abstracto y conceptual.