
Madrid recibió así el magnífico Templo de Devod, al igual que otras naciones, como Italia y Estados Unidos. Para ser justos, España fue claramente quien salió mejor parada en el reparto.
Holanda recibió un extraño edificio, El Templo Taffa. Al mirarlo vemos que ha sido realizado en estilo indudablemente egipcio. El volumen es egipcio, la decoración es egipcia, los elementos constructivos son egipcios. Pero no parece egipcio. Hay un "no se qué" en la comunicacion que se crea entre el artista, el edificio y el espectador que provoca un sentimiento extraño.
Y es extraño porque, pese a que formalmente es un edificio egipcio, la percepción es de encontrarnos ante una obra clásica. Esto es debido a que fue levantado por artistas greco-romanos en época imperial. Fue un artista clásico el que trató de levantar un edifico egpcio, pero la intención seguía siendo clásica, por lo que es eso lo que refleja finalmente la obra.
Conclusión: No es la forma lo que define a una obra, sino la intención con la que está hecha.