jueves, 20 de enero de 2011

La Modernidad del Arte Clásico

Resurrección del Retablo de Isenheim. 1512-15


La obra maestra del pintor renacentista alemán Matthias Grünewald es conocida por su fortísima personalidad. Su carácter onírico, dramático, intenso, violento llegando incluso a lo feísta... lo separan del arte contemporáneo otorgándole una personalidad propia denro del arte de la época.


A todos estos calificativos hay que añadirle también el de visionario. Si la escena central y más conocida de la obra se ubica automáticamente en el siglo XVI, no pasa lo mimo cuando se abre el políptico. Dentro de él se encuentra esta escena, de colores fosforescentes, misteriosos, que sin conocer la datación es fácil considerarla producto de la estética simbolista o incluso posmoderna (Si se me permite, me recuerda a las ilustraciones de los folletos de los Testigos de Jehová)


Esta es la grandeza del arte clásico o tradicional. Es un arte siempre vigente. Hacer arte clásico no es mirar al pasado. Es mirar al futuro.

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