Mostrando entradas con la etiqueta otoniano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta otoniano. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de octubre de 2010

Pervivencia del Clasicismo: RENACIMIENTO OTONIANO

Cruz de Lotario. S XI


Llamativa cruz procesional otoniana pero aún más llamativa es su decoración clásica. La pieza fue decorada con camafeos clásicos, coronado por el retrato de Augusto. Es asombrosa la utilización de la imagen de un emperador pagano en un objeto cristiano, si no se entiende como una legitimación imperial. El encargo de esta pieza está atribuída al hijo del emperador Carlomagno, Lotario, y eso explicaría la asociación del emperador del Imperio Romano con el germano.

No obstante, hay camafeos aun más llamativos. Una de las imágenes muestra a Caracalla, al que se le ha añadido una cruz y el nombre de San Pedro, y otro camafeo con las tres Gracias, elemento claramente pagano.

El reverso fue decorado con un grabado de un crucifiicado ya de época románica de un naturalismo en la misma línea clásicista.

Quiero recalcar con esto la asunción natural de la tradición clásica durante la edad media, aspecto que suele obviarse a menudo.

martes, 15 de junio de 2010

Pervivencia del Clasicismo: RENACIMIENTO OTONIANO


Crucifijo del Obispo Gero, Catedral de Colonia S. X.

Desconociendo su datación, dificilmente se podría llegar a pensar que tiene más de 11 siglos, siendo anterior incluso al románico.
Observamos una serenidad y un naturalismo más propios de finales del Gótico que de la estética propia alto-medieval, de corte hierática y esquemática.

Incluso se puede intuir úna tímida línea serpentinata en el movimiento de Cristo.
Un detalle importante es que está representado muerto. Puede parecer algo intrascendente, pero hasta el gótico y la evolución hacia el naturalismo no será algo habitual. El simbolismo medieval busca la representación de Cristo como vencedor de la muerte y, por tanto, vivo.

martes, 16 de marzo de 2010

Pervivencia del Clasicismo: RENACIMIENTO OTONIANO

Manuscrito del monasterio de Reichenau at Lago Constanza, Alemania. S. X
Me apasiona la capacidad del arte para crear un código reconocible para cualquier espectador, sea éste quien sea. Esa capacidad para comunicarle a un español nacido un milenio después lo que está representando es asombrosa.

Tenemos a las tres Marías del nuevo testamento enmarcadas en una cuidada escenografía clásica, pese a que las proporciones de las columnas se ven algo raras. Llama la atención lo clasiquísimo del estilizado motivo vegetal del frontón (Curiosamente, policromado).

Pervivencia del Clasicismo: BIZANCIO

Tríptico Harbaville S. X

En la europa del S. X, a las puertas del Románico, se produjo un renacer de la estética clásica que tuvo dos focos: La Dinastía Otoniana en centroeuropa y la Macedonia en Bizancio. En ambos casos de habla de Renacimientos, y no es gratuito en ninguno de ellos.

Este relieve a primera vista puede costar ser ubicado en un período. Desde luego por la temática y la severidad de las formas es evidente su factura medieval. Pero el Medievo ocupó todo un milenio y dio cobijo a diversos estilos artísticos. Sin embargo, el tratamiento de los pliegues, las posturas y, especialmente, la virgen al modo de matrona romana nos están remitiendo a la antigüedad.

Esto es lo que se entiende por Renacimiento antes del Renacimiento.

sábado, 25 de julio de 2009

Pervivencia del Clasicismo: RENACIMIENTO OTONIANO

Salterio de París
Como herederos del renacimiento carolingio, El arte otoniano siguió recurriendo a la pintura romana como referente pictórico, si bien influido por la estética bizantina, que en ese momento inundaba toda la europa cristiana. Así, aun en el siglo X seguimos encontrando características similares como la corporeidad en las figuras para lograr la tridimensionalidad y los fondos aquitectónicos clásicos.


En este manuscrito se ve un paso más, mostrando incluso una escena pastoril del corte más clásico para ilustrar la juventud de Moisés. Toca una lira, de manera similar a las iconografía de Orfeo, rodeado de ninfas y con una personificación del Río.

jueves, 9 de julio de 2009

Pervivencia del Clasicismo: RENACIMIENTO OTONIANO

Columna de Cristo de la catedral de Hildesheim


Esta columna pertenece al arte otoniano, un estilo poco conocido para el gran público como la mayoría de estadios que compusieron el periodo prerrománico, es decir, los cinco siglos que separaron la caída del imperio romano de occidente con el nacimiento del estilo románico.
El Renacimiento Otoniano surge con Otón I en el siglo X, quien con el deseo de resucitar el Imperio Carolingio, funda el Sacro Imperio Romano Germánico, realidad política de tal magnitud que no se disolvería hasta el siglo XIX.
En la parte que nos atañe en este momento, estamos en otro momento de florecimiento artístico que mantiene el ideal del clasicismo heredado de Carlomagno tanto a nivel político como cultural (Significativo es que el idioma oficial de alemania pase a ser el latín)

La columna de Cristo se encuentra en la propia catedral de la ciudad alemana de Hildesheim. Se trata de una columna exenta, conmemorativa, sin función arquitectónica.

Su cánon es sólo un poco más achaparrado de lo que era el propio de los órdenes grecorromanos, pero no alcanza la libertad de las proporciones que se tomaría el románico (no hay más que ver el Panteón de los reyes de la colegiata de San Isidoro de León para entender la laxitud con la que los arquitectos del los tres siguientes siglos se tomaron las proporciones clásicas en sus columnas)



Lo más importante de la columna es, sin duda, la decoración espiral ascendente que narra la vida de Cristo. Y en esto es donde entronca directamente con la tradición clásica.

La columna conmemorativa con decoración escultórica narrando y celebrando las glorias de su mentor fue creada por Trajano para el foro romano y posteriormente emulado por Marco Aurelio, también en la capital de la actual Italia. Napoleón retomaría esta tipología propagandística en la columna Vendôme.

Y sin embargo, en el año 1020, cuando la mayoría de nosotros piensa que estamos en un periodo oscuro, decadente y de retroceso cultural, nos topamos con un clarísimo ejemplo de que, cuatro siglos antes del Renacimiento italiano y cinco de la caída del último emperador romano de occidente, el arte clásico no sólo no se había perdido sino que seguía en crecimiento.