Las tres Gracias, de Ivo Saliger
Aprovecho esta entrada para centrarme un poco más en el clasicismo formulado por la dictadura fascista con fines propagandísticos, aunque sea solo unas pinceladas.
El movimiento moderno, como suele pasar con todos los cambios artísticos, no fue apoyado por toda la sociedad aunque, curiosamente, las dictaduras fascistas y comunistas las adoptaron entusiastamente.
¿Por qué terminaron desechando las vanguardias que tan apasionadamente habían abrazado?
Una de las características del arte del siglo XX (de lo cual hablaré en una próxima entrada centrada exclusivamente en este tema), el alejamiento del artista y de la obra de arte en si del espectador.
Se vieron necesitados de un lenguaje artístico que el público conociera y pudiera comprender
El comunismo acogió el realismo mientras que el fascis¡smo hizo lo propio con el clasicismo.
El régimen nazi fue muy duro hacia el movimiento moderno. No sólo lo consideró oficialmente Arte Degenerado, sino que llegó a prohibir todo lo que no fuera su "Arte heróico".
Como curiosidad, podemos encontrar también el paralelismo con una famosa obra impresionista, la Olympia de Renoir: Ambas se inspiran en la Venus de Urbino de Tiziano, si bien la alemana es la única que se muestra sin tapujos.

