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domingo, 24 de junio de 2012

La modernidad del arte clásico

Hardwick Hall en Doe Lea, Derbyshire (Inglaterra)  1590–1597

jueves, 29 de marzo de 2012

Peter Lindbergh

Aunque pueda resultar extraño, no lo es si se analiza bien: El arte clásico en plena (pos)modernidad ha encontrado su refugio en un lenguaje propio de los nuestros días: La fotografía. Y para ser más exactos, la fotografía de moda.


Bien es cierto que la fotografía, que plasma en un instante una imagen de nuestro tiempo, es una herramienta perfecta para ilustrar todo el movimiento posmoderno, irónico, provocador, trasgresor, superficial (Nadie mejor para plasmar nuestra filosofía que Terry Richardson o Mario Testino) pero una serie de artistas han tomado el testigo de la sensibilidad clásica.


Entendamos el arte como el uso de un repertorio formal para provocar una evocación. En ese caso, todo los elementos formales están al servicio de lo que se quiera evocar y lo que diferencia un estilo de otro, una cultura artística de otra está en qué se quiere evocar, en cómo y por qué. Al final, un cuadro no es clásico por plasmar un dios romano, ni un edificio es clásico por tener columnas y frontones. Serán clásicos si consiguen evocar la sensación anímica que prodoce el arte clásico.


Y la intención de Peter Lindbergh lo es, inequívocamente. Si analizamos formalmente la fotografía que presenta la entrada, encontramos las siguientes características:




  • La figura se perfila con contornos nítidos bien distingidos del fondo. Hay, incluso, una intención dibujística en el uso de la luz.


  • Encuadre centrado.


  • Composición cerrada.


  • Espacio construido por medio de dos planos: Figura y fondo. Ausencia de contrastes.

En un plano de la evocación encontramos estos elementos:



  • Escena idealizada. Depuración de toda vulgaridad.


  • Búsqueda de la belleza.


  • Composición elegante.


  • Serenidad. Todo el movimiento queda contenido.

Todos ellos son elementos clásicos. Tanto en forma como en contenido porque lo clásico es una sensibilidad ajena al tiempo.

sábado, 23 de abril de 2011

La Modernidad del Arte Clásico

Reservatório da Mãe d'Água das Amoreiras, Lisboa



Tras este rocambolesco nombre se esconde el dieciochesco depósito de água de la capital lusa. La simpleza de sus formas y, por qué no, escasa ambición de su diseño hacen de él un edificio "cómodo", que en ningún momento parece quedar añejo. No obstante, no hay nada en su desarrollo digno de mención. Si no desententona con el gusto contemporáneo es más bien porque no llama la atención. Más que cómodo, es invisible.

lunes, 4 de abril de 2011

La Modernidad del Arte Clásico

Plaza del Pópulo de Baeza

Imilce (o Himilce) fue una princesa íbera que terminó siendo la esposa del caudillo cartaginés Anibal. Fue hija de del rey Mucro de Cástulo y fue en esa localidad donde murió. Se le levantó una escultura funeraria que posteriormente fue trasladada a Baeza y es la que hoy preside la plaza del Pópulo... o casi.


Durante la toma de la ciudad en la guerra civil, la escultura íbera fue "confundida" con una imagen de la virgen María y decapitada.


Este episodio tiene muchas lecturas. La que nos ocupa ahora es exclusivamente artística.


Hay una serie de constantes en el arte por encima de las épocas y los estilos. Un San Bernardo puede no parecerse mucho a un Chihuahua, pero irremediablente dos individuos de ambas razas se reconocen entre sí como miembros de la misma especie.


En el arte ocurre exactamente lo mismo. Los fundamentos del arte clásico (que ya había impregnado el arte ibero) son reconocibles por cualquier occidental, y esa es su grandeza.


Da igual la época en la que se viva, el arte clásico siempre se percibe contemporáneo.

domingo, 13 de marzo de 2011

La Modernidad del Arte Clásico

Terror Antiquus, de Leon Baskt. 1905

El arte del simbolismo es uno de los periodos más interesantes del arte occidental. El es puente entre el arte académico y la trasgresión vanguardista. A nivel formal, comienza el abandono de la ortodoxia, deformando los elementos pictóricos.

Sin embargo, a nivel de contenido permanece la intención de plasmar la subjetividad del artista, de menera continuísta con el romanticismo. De tal manera, el antinaturalismo de la nueva estética responde a la emotividad y sentimientos personales y no a querer predemeditamente romper con la tradición artística.

No obstante, el simbolismo dio como resultado artistas y obras que fácilmente se confunden con el arte de las vanguardias. Los casos más conocidos a este respecto son la obra del pintor noruego Edvard Munch y la etapa azul de Picasso.

El cuadro que ilustra esta entrada pertenece al simbolismo tardío, ya contemporáneo al arte de vanguardia. Lo más interesante al nivel que nos ocupa es que parece una obra de nuetros días, tanto en estilo como en contenido.

Lo que vemos es una especie de "collage". El artista toma elementos independientes y los une en la misma obra. Estos elementos hacen referencia a estilos anteriores, haciendo que la obra sea un diálogo con el arte precedente. Por último, los elementos clásicos no tratan de elaborar una escena clasicista, sino explicar ese mundo clásico.
Estas características son características del arte actual, de eso llaman "Posmodernidad".
Lo extraordinario es que lo hizo una obra pre-moderna.

jueves, 24 de febrero de 2011

La Modernidad del Arte Clásico

Johann Heinrich Füssli: Afrodita conduce a Paris al duelo con Menelao. 1766-1770

El suizo Füssli es uno de esos artistas inclasificables, de técnica neoclásica y un ánimo prerromántico, onírico, alucinado que le diferencia de los artistas coetáneos.

Cualquiera de sus obras nos resultan a día de hoy familiares. No porque sea un pintor cuyo trabajo veamos habitualmente (De hecho, se trata de un pintor prácticamente desconocido para el gran público) sino por el espíritu que recorre su obra, de mayor asimilación actualmente que el del resto de neoclásicos.

De su obra podría haber tomado cualquier ejemplo, pero he escogido éste por una razón. El grafitti como espresión artística intencionada y la consolidación del arte urbano como un arte mayor es uno de los signos de nuestro tiempo.

Y para Füssli parece que también.

jueves, 20 de enero de 2011

La Modernidad del Arte Clásico

Resurrección del Retablo de Isenheim. 1512-15


La obra maestra del pintor renacentista alemán Matthias Grünewald es conocida por su fortísima personalidad. Su carácter onírico, dramático, intenso, violento llegando incluso a lo feísta... lo separan del arte contemporáneo otorgándole una personalidad propia denro del arte de la época.


A todos estos calificativos hay que añadirle también el de visionario. Si la escena central y más conocida de la obra se ubica automáticamente en el siglo XVI, no pasa lo mimo cuando se abre el políptico. Dentro de él se encuentra esta escena, de colores fosforescentes, misteriosos, que sin conocer la datación es fácil considerarla producto de la estética simbolista o incluso posmoderna (Si se me permite, me recuerda a las ilustraciones de los folletos de los Testigos de Jehová)


Esta es la grandeza del arte clásico o tradicional. Es un arte siempre vigente. Hacer arte clásico no es mirar al pasado. Es mirar al futuro.

miércoles, 5 de enero de 2011

La Modernidad del Arte Clásico


Tumba de Elahbel, Palmira. 103 d. C.

Esta magnifica construccion se trata de una tumba colectiva, para unos 500 sarcofagos, edificada tras la toma romana de la ciudad.

El clasicismo de su diseño hizo que un milenio despues, los exploradores medievales al descubrirla la tomaran por iglesia romanica (esto, contemporanea).

De Roma se ha dicho que pretendian levantar edificios eternos, que perduraran para siempre. Esto lo lograron no solo por su solidez constructiva sino por la atemporalidad de sus diseños, que ha conseguido que las culturas que les sucedieran las tomaran como coetaneas a las suyas.

jueves, 30 de diciembre de 2010

La Modernidad del Arte Clásico


Sifón de Alpedrete, Guadalajara Siglo XIX (Segunda mitad)

Esta pintoresca edificación pertenece al Canal de Isabel II y, por tanto, se trata de un encargo real. Juega a desorientar al espectador mostrando un perfil clásico, pero realizado con aparejo irregular y apartando la portada del eje principal. Todo ello le da un aspecto caprichoso y desenfadado, más identificable con los tiempos que corren que con el supuesto carácter recetario y falto de creatividad del arte de su época. Idea que aun pervive del neoclásico.

jueves, 9 de septiembre de 2010

La Modernidad del Arte Clásico



Que lo clásico es una estética atemporal se demuestra como ejemplos como este. A primera vista es muy difícil catalogarlo dentro de un periodo en concreto. El perfecto estado de conservación descartaría un pasado paleocristiano, aunque estilísticamente podría pasar por tal. También podríamos pensar que es un edificio románico. Tampoco queda claro si es renacentista o neoclásico. ¿O es posmoderno? No es nada fácil catalogarlo y eso demuestra una vez más que el arte clásico es eterno, inclasificable.


Ludwig Persius: San Salvador de Posdam. 1841

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La Modernidad del Arte Clásico

Evangeliario de Ebo. 823 d. C.
Esta miniatura no sólo destaca por el naturalismo idealizado propio del Clasicismo en época carolingia. En una primera toma de contacto llama más la atención la tensión del trazo que su herencia clásica. Es la energía, la inquietud, la fuerza de su dibujo lo que le da contemporaneidad a esta obra del Renacimiento Carolingio del siglo IX

jueves, 22 de julio de 2010

La Modernidad del Arte Clásico

Joseph Bonomi: San Jaime de Great Packington, aldea de Warwickshire en Inglaterra, 1790


Los volúmenes puros, la ausencia de decoración y el material visto hacen de esta pequeña capilla una construcción muy cómoda a los ojos del espectador actual.

La Modernidad del Arte Clásico

Richard Mique: Molino de la aldea de la reina del pequeño Trianón del palacio de Versailles, 1783

La reina Maria Antonieta encargó esta reinterpretación idealizada de la vida campestre, influenciada por las doctrinas de Rousseau y la necesidad de la vuelta a los orígenes de la naturaleza. Con ello creó un conjunto arquitectónico que presagió lo que sería el modernismo decimonónico o, incluso, el organicismo del siglo XX. Clasicismo no es, así pues, sinónimo de antiguo u obsoleto. Mique demostró que al ser un estilo atemporal, era también futuro.

miércoles, 21 de julio de 2010

La Modernidad del Arte Clásico

Gottfried Bandhauer: Santa María de Körthen en Alemania, 1827

La Modernidad del Arte Clásico



Caspar Frederik Harsdorff: Capilla Frederik de la catedral de Roskilde, Dinamarca. 1774

La pequeña capilla está realizada en el mismo material que la catedral para crear un conjunto armónico. Proyectado desde la pureza de volúmenes y austeridad decorativa para, pretendidamente, no robar protagonismo al edificio al que sirve. Es un ejemplo más de un edificio antiguo, pero moderno ante ojos contemporáneos.


martes, 20 de julio de 2010

La Modernidad del Arte Clásico

Georg Moller: San Luis de Darmstadt en Dinamarca, 1820-7

La primera iglesia católica del país fue planteada como una adaptación del Panteón romano nada disimulada. No obstante, presenta tanto una depuración extrema de los volúmenes como una fuerte austeridad decorativa. Todo esto, junto al animado uso del color (muy velado en la fotografía, pero muy vivo en la realidad) le da un aspecto que recuerda mucho a de la arquitectura posmoderna y su inspiración en el arte tradicional, su preocupación por el juego de volúmenes, ausencia decorativa y la austeridad formal que suele contrastar con lo pintoresco del color, materiales e intención.

Ciertamente, este edificio de casi dos siglos de antigüedad podría pasar sin mucho esfuerzo para el expectador por una iglesia contemporánea posmoderna, quizá más que por un monumento neoclásico.

lunes, 19 de julio de 2010

La Modernidad del Arte Clásico

Ireneo Aleandri: Teatro de la ópera (Il Sferisterio) en Macerata, Italia. 1820-9

domingo, 18 de julio de 2010

La Modernidad del Arte Clásico



Lo clásico es siempre una apuesta segura. Es como el color negro para una fiesta. Lo clásico no es antiguo, es atemporal. Por eso nunca se ve desfasado. No es ni viejo ni contemporáneo. O ambas cosas al mismo tiempo. No es una moda, ni siquiera un estilo. Es un prisma, una actitud. Ese es el motivo por el que muchas obras antiguas se ven extrañamente modernas. El problema es cuando una obra contemporánea pretende lograrlo y para ello se disfraza de clásica. Entonces, lo clasico no es un lenguaje, sino un maquillaje. Y el maquillaje dura lo que tarda el tiempo en borrarla. Pero cuando entiende la esencia del clasicismo, atisba la atemporalidad, o lo que es lo mismo: la eternidad. O casi lo mismo.

Inicio así con esta entrada una recopilación de obras de arte clásicas, pero no antiguas.


C. F. Harsdorff: Capilla Moltke en Karise, Dinamarca. 1761-66